06 julio, 2009

Idealista

Ella, una vez más. La tengo presente como un jugo de naranja cuando me encuentro sediento: me alegra, pero me produce acidez estomacal. El juramento de mi madre es la única razón por la cual no dudo de nuestro vínculo familiar; aunque a veces sienta que no es mi hermana. No es que me crea desdichado por tenerla en mi vida, es solo que parece inconcebible que una mujer tan inteligente tenga por hermano a un muchacho tan irracional e idealista. La insensatez no viene en los genes, de ser así echaría por tierra el juramento de mi madre y revisaría escrupulosamente mi partida de nacimiento. Porque eso sí, de que ella es hija de mi madre, no cabe la menor sospecha.

Su llamada despertó mi interés. Era domingo, 5 de julio. Tenía una magnífica noticia que compartir con ella: uno de mis trabajos de redacción había sido alabado encarecidamente por un reputado catedrático de mi escuela. Entonces, pensé en comentarle lo sucedido, después de todo no siempre un doctor en derecho elogia uno de mis "no tan elaborados" escritos. A decir verdad, nunca recibo honores por lo que sale de mi pluma, difícilmente alguien lo lee y si lo hace es porque se trata de una evaluación o simplemente porque es mi cumpleaños.

De cualquier manera, ahí estaba yo, pegado al teléfono, reviviendo lo acontecido aquel viernes "de revelaciones". Había recuperado la confianza en mi "don" y tenía que contárselo a alguien, y quién mejor que ella.
Entonces, desechó mi emoción y comenzó a declamar ese viejo discurso que me derrumba cual mazazo en las rodillas. "¡De qué sirve que te elogie un profesor, cuando nadie más te lee!" ¿Saben qué fue lo peor de eso? Que ella tenía razón. No tenía mayor relevancia el que un catedrático rescatara mis cualidades, cuando nadie más podía disfrutar de ellas.

"¿Por qué no escribes en un periódico o una revista?" Considerando lo sencillo que resulta tocar a la puerta de El Comercio ... "Hola, soy un escritor principiante .. ¿puedo tener mi columna? .. ¿qué? ¿que si tengo un libro publicado? No, pero denme cinco años y tendré un agente serio trabajando en ello.." Definitivamente no sería la introducción adecuada. Me sentí un fracasado .. anímicamente destruído, cual si una bomba nuclear hubiera estallado con su hongo de la muerte sobre mi más viva ilusión. "¿Qué estoy haciendo con mi vida ... literaria?" Me planteó una mordaz suspicacia: ¿Realmente seré bueno en este arte de la pluma? ¿Qué tal si es una simple suposición y no soy tan bueno como creo?

Ella, una y otra vez. Sus lacerantes palabras siempre me conducen a una depresión oscura y fría ... pero pensar en ella me da la fuerza para sobreponerme y surgir del agujero, con un semblante renovado y con las ilusiones restablecidas. Ella quiere lo mejor para mí, yo lo sé, por eso siempre intentó seguir su consejo ... el único obstáculo soy yo. Tal vez sea un idealista, soñando con que alguna editorial publique el único proyecto de libro del que me siento verdaderamente orgulloso.
Quizás sea idealista, pero estoy luchando por cambiar. No quiero alimentar ilusiones, sino impulsar acciones.

Ella, una, otra y otra vez. Y siempre estará ahí, para cantar mi errores y motivar mis ascensos. Sigo creyendo que soy adoptado .. pero, ¿a quién le importa?